«Mercadoturismo»

Una «ruta hedonista» que se precie ha que tener parada –y si es posible fonda– en el mercado de abastos de la localidad. Los mercados se ubican estratégicamente en el centro de las ciudades por lo que la visita siempre será compatible con la de otros lugares de interés, histórico, gastronómico, arquitectónico… Y ni que decir tiene que son depositarios de una importante parte de la cultura gastro-culinaria de la ciudad y su entorno, en forma de «producto», por lo que en un paseo entre sus pasillos puedes obtener mucha información sobre usos y costumbres gastronómicos locales.

Palencia es una ciudad perfecta para cultivar el hedonismo, y su mercado de abastos, un hito en la ruta. Ubicado en el número 1 de la calle Felipe Prieto, fue inaugurado el año de 1900 siguiendo el modelo de otros mercados de la época. Su estructura, completamente rehabilitada, es de hierro forjado sin soldaduras, con grandes cristaleras que permiten aprovechar la luz natural. Su interés arquitectónico le valió el reconocimiento como «monumento civil».

El interior es un sabroso despliegue de la despensa palentina, avalada en todas sus categorías con numerosos sellos de calidad: desde las verduras y hortalizas, hasta las carnes y embutidos, con parada en la sección láctea y la repostería, y sin olvidar las bebidas, representadas con licores, vinos, cervezas artesanales y hasta vermut.

Como en otros mercados a lo largo y ancho del mundo, los puestos ambulantes desbordan el perímetro del mercado un par de veces por semana… pero, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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