Placeres domésticos

Se han escrito ríos de tinta sobre las armonías entre el vino y el plato, aunque a veces, es la mera coincidencia la que reúne a ambos y desata un torrente de placer inesperado. No obstante, faltaríamos a la verdad si obviáramos que, en este caso, era previsible: cuando tienes en el horno una lubina salvaje a la sal de la Pescaderías Alondra (en el vallisoletano Mercado del Val), y en la nevera, la añada 2018 del impresionante Navazos Niepoort, llegado a casa a través de Bodeboca, nada puede salir mal.

El pescado es una maravilla a la altura de este vino espléndido, fruto de la alianza entre Equipo Navazos y la bodega portuguesa Niepoort, que se elabora «con los mismos criterios de rigurosa calidad que seguían los mejores vinateros del Bajo Guadalquivir hace 200 años.». Monovarietal de Palomino Fino, «que nace en tierras de albariza en Jerez de la Frontera, fermenta en bota con las levaduras autóctonas que impregnan el viñedo y hace la crianza biológica bajo el velo de flor»*.

Dado que en casa somos dos, el festín, da para una vez y media… porque el vino termina con la comida, pero lo que nos sobra de la lubina, lo tomamos al día siguiente en ensalada templada… ¡Puro «hedonismo sostenible»!

*Bodeboca

Deja un comentario