‘Roselito’, espíritu francés en la Ribera del Duero soriana

Roselito es un vino rosado elaborado en tierras sorianas por el francés Bertrand Sourdais, que tuvimos la suerte de descubrir en El Retiro, el restaurante con estrella Michelin que dirige en Llanes Ricardo González Sotres… y es que nuestra afición a la vertiente rosada del vino nos ha deparado sorpresas muy gratas y a veces un poco rocambolescas.

Tras enamorarnos del 2017 –compartiendo pasión con Luis Gutiérrez que le otorgó 90 puntos (238, The Wine Advocate)–, llegó a nuestras manos la última añada, 2018, tras meses de espera con el cartel “agotado”. Estábamos deseando reencontrarnos con él, y una dorada salvaje que íbamos a preparar a la sal en el horno, parecía la coartada perfecta.

Roselito es el resultado del coupage de la Tinta del País o Tempranillo (70%) y la blanca Albillo (30%), cuya popularidad no hace más que crecer en tierras del Duero, y muestra ese elegante color piel de cebolla tan de moda que podría hacernos recelar… “¿mmm, uno más?”, pero, tranquilos, Roselito juega en otra liga.

A un ciclo vegetativo más atlántico que mediterráneo en 2018, Roselito suma otras singularidades, como la de su fórmula magistral, y el prensado directo de los racimos enteros; veintiún días de fermentación y tres meses de crianza en depósitos de acero inoxidable.

Él es tal como lo recordábamos, pero aún más complejo, fragante, con una acidez perfecta, cremoso, envolvente y fácil de beber… Un aliado perfecto para la excelente dorada que cocinamos a la sal, respetando la sutileza de uno de nuestros pescados preferidos.

Bodegas Antídoto, la nave nodriza de donde proceden Roselito y otras joyas (Àntídoto’, ‘La Hormiga’ y ‘Le Rosé’) consideradas entre los mejores vinos de la Ribera del Duero, está situada en tierras de San Esteban de Gormaz (Soria), al sur del río Duero, sobre terrenos arenosos con profusión de guijarros. Su alma mater, Bertrand Sourdais, pertenece a la 5ª generación de una familia de viticultores de Chinon (Francia) que vio en Soria el terruño perfecto para elaborar grandes vinos, labor que inició con medios sencillos hasta la construcción de su propia bodega en 2016, gracias al equipo reunido entorno a Bodegas Antídoto, y para deleite de los amantes del terroir soriano y de los vinos especiales.

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